La humanidad desea crear máquinas a imagen y semejanza humana; intenta alcanzar también la grandiosa hazaña que en algún momento de su vida -personal o de civilización- a través de los tiempos ha supuesto fué ya hecha por un dios. Queremos ser como aquél dios real o producto de nuestra imaginación, queremos suplantarlo.
Manuel de la Herrán Gascón, en su libro “arena Sensible” dice “…¿Por qué hacemos eso? ¿Que buscamos en esos programas raros? ¿Estamos esperando que emerja la inteligencia a partir de la complejidad o de la interconexión masiva? ¿Podrá la complejidad producir la conciencia? ¿O sólo tratamos de averiguar si nosotros mismos somos máquinas?”.
Queremos que las máquinas tengan sentimientos, aquellos sentimientos tan profundos que alguna vez en el desarrollo de nuestra civilización tuvimos como un don irrevocable, pero que poco a poco mediante la evolución conjunta de la tecnología bélica e informática hemos ido perdiendo.
¿Para qué ver a un robot expresar sentimientos?. Quizá en un futuro ya no comprendamos los gestos propios de aquél lenguaje que una vez fué nuestro; o quizá en un futuro digamos: “hemos querido suplantar a nuestro Creador pero nuestras creaciones cibernéticas nos han superado y han aceptado humildemente que están entre Dios y el hombre”.

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“Puede llegar el día en que la inteligencia humana sea definida como aquello no factible por las máquinas”. Herman Kahn

“En el futuro, humanos y máquinas serán iguales; no porque éstas hayan adquirido sentimientos sino porque la humanidad los habrá perdido.” Anónimo.

Hay personas que afirman que la vida es producto de un sistema y que cuando este sistema se descompone, la vida desaparece; y nuestro YO perece para siempre porque el YO era simplemente dicho sistema.
Afirmar que la vida se crea y se destruye es desde un punto de vista racional: INCONCEBIBLE. Es muchísimo más fácil de entender que la vida es una propiedad física fundamental como la carga o la masa de una partícula o entidad física indivisible. De esta manera se desvela de manera simple y natural el misterio de la vida al anular aquellas teorías incomprensibles que explican su origen de la nada mediante combinaciones moleculares específicas en el espacio-tiempo. Aunque siendo imaginativos -lo cual es provechoso para nuestra riqueza intelectual, más no necesariamente ser verdad- podríamos decir que la carga eléctrica es producto de la interacción en el espacio-tiempo de moléculas sin carga eléctrica que forman arreglos geométricos específicos que dan orígen a ésta de la nada (???). Recurro en este caso a las sabias palabras de Arturo Phillips: “…Es que tales tesis me parecen simples artificios del pensamiento que trasladan el misterio y el poder que yo encierro en el concepto de Dios a un terreno mucho más metafísico y menos claro, aun cuando, paradójicamente, sus propugnadores presuman de objetivos.” (Los Robots no tienen a Dios en su corazón. Arturo Aldonate Phillips).

La electricidad y el magnetismo son propiedades intrínsecas de ciertas partículas subatómicas y “excitando” a éstas partículas o conjunto de éstas, dichas energías se hacen observables o mesurables a los humanos. Las centrales hidroeléctricas no crean ni destruyen ni transforman energía, simplemente la excitan mediante el movimiento de las turbinas a los materiales conductores los cuales contienen partículas subatómicas que poseen electricidad como propiedad intrínseca. La energía es un recurso que se extrae de aquellas entidades físicas que poseen dicha energía en su esencia: La energía no se crea ni se destruye, se excita de los materiales que poseen entidades físicas que poseen dicha energía. La energía cinética, por ejemplo, es algo abstracto de entender. Un cuerpo en reposo no posee energía cinética, pero se induce mediante el movimiento y se hace mesurable a nuestra percepción. Es importante resaltar, sin embargo, que muchas interpretaciones de la realidad nos pueden llevar a modelos teóricos no reales pero que explican muy bien el fenómeno que se busca explicar. De esta forma muchos conceptos de energía pueden no existir sino ser simplemente artificios fisico-matemáticos que simplifican la comprensión de los problemas. De esta forma, decir que la energía cinética existe debido al movimiento, es igual a afirmar que el tiempo existe debido al movimiento por el solo hecho de aceptar de manera literal el modelo x=vt, que funciona a la perfección en aquellos problemas para los que fué planteado.

Hablar sobre la existencia o inexistencia de Dios es más complicado, así como explicar el fenómeno de la conciencia, el pensamiento y los sentimientos, lo cual requerirá más tiempo en nuestra historia de la civilización para ser asimilada al menos un poquito, pero, afirmar que la vida es una propiedad intrínseca de una entidad física fundamental llamada alma, me parece sencillísimo de asimilar y me parece incomprensible que malinterpretando los resultados que son producto de nuestro valioso conocimiento científico, se haya ído tirando a la hoguera, de manera sistemática y errada, la igualmente valiosa sabiduría del mundo antiguo.

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“Punset: Tú dices que la vida es un sistema.
Llinás: Sí, una mitocondria por sí sola, no está viva. Pero el sistema tiene propiedades que llamamos vida. Este es el principio de la bicicleta. El espíritu de la bicicleta está en su sistema, no en una llanta, o en el manillar.” Extractado de la Entrevista de Eduardo Punset a Rodolfo Llinás.

“Yo no quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi obra. Quiero alcanzar la inmortalidad por no morir. No quiero vivir eternamente en los corazones de mis paisanos. Preferiría vivir eternamente en mi apartamento.” Woody Allen