Los humanos, ¿animales salvajes o animales domesticados?.

octubre 9, 2009

¿Es la moral un instinto animal o una invención social?.

Así como el instinto protege la individualidad, la moral -que es una invención social de especies animales que incluyen a la nuestra- protege la colectividad. La moral surge del temor a perder nuestros tesoros y es un instinto natural de conservación de la especie. La protección del alimento produce el instinto agresivo el cual se reduce al tener el estómago lleno. Los grupos animales inventan reglas sociales de no agresión que ayudan a proteger a sus semejantes, especialmente a las crías. El egoísmo y la envidia que surgen de una configuración cerebral egocentrica, conducen a romper las reglas. Es una lucha entre el instinto natural y la moral social -producto del instinto natural-. Romper las reglas implica ser separado del grupo, lo cuál refuerza la conducta antisocial o produce remordimiento y verguenza de haber pecado.

¿En qué momento se dió prioridad a la colectividad sobre la individualidad?. Es claro que cualquier decisión social implica previamente una decisión personal. Sin embargo, la moral condiciona los grados de libertad de los seres sociales.

La moral es una regla social que surge de manera natural de un cerebro evolucionado el cual inventa cuantos conceptos sean necesarios para conservar su especie.
Que vivamos lo que dura el fuego rodeado de agua, o como el pájaro de fuego resucitemos de nuestras cenizas, o las siete reencarnaciones del gato poseamos, la vida carece de sentido sino damos una realidad social a nuestro comportamiento social producto natural de la actividad cerebral. Así que ¿Por qué nos seguimos engañando con reglas que carecen de sentido para nuestra individualidad a largo plazo?. Duerma o trabaje moriré. Ame u odie moriré. Dure un día o mil, moriré. Nuestra vida es un absurdo, trabajamos para otros. ¿Para qué trabajar duro si al morir nosotros, las generaciones futuras cual buitres salvajes cosecharán lo que con tanto esfuerzo cultivamos?. ¿Para qué vivir, si al morir, nuestra vida habrá sido una ilusión?. ¿Será que la guerra, considerada moralmente inaceptable, es la respuesta biológica de un cerebro evolucionado que desea terminar de una vez con este absurdo?. ¿o acaso es la moral un instinto básico que lleva a olvidarnos de nosotros mismos pensando siempre en el futuro de especies desagradecidas?.

Para muchas personas es claro que alma y Dios son conceptos distintos. Que no exista Dios no implica que no exista el alma. Que el alma como entidad aislada de un sistema no perciba, no implica que no exista Dios. Si me preguntásen si existe Dios, les diría que podría ser. Podría, porque no lo he visto pero creo que un ser de características especiales puede existir. De hecho, aún siendo insignificantes en un vasto universo, somos especiales, o por lo menos, yo me considero especial. ¿Existen los extraterrestres?. Mi respuesta nuevamente sería, podría ser. Y, ¿Existen los pitufos?. Con mi experiencia y convicciones actuales, podría ser que no. Pero usando mi mente abierta, podría ser que sí. Todo esto podrían ser historias míticas, cuentos o producciones taquilleras de Hollywood. Pero, quizá las bestias gigantes jamás hubieran existido en este planeta, y en su lugar hubiésen sido insectos con cuatro patas y una trompa con espinas. Y, si alguien me preguntáse, ¿existen los elefantes?, nuevamente respondería, podría ser que sí.

Si lo veo, existe. Si no lo veo podría existir. Si nunca lo he visto, o está muy bien escondido o no existe, pero no lo sé. Todo aquello que posea propiedades naturales pero que no ha sido visto, podría existir, Y si no existe podría llegar a existir aquí, o existir en otra parte. La observación es la única que demuestra una existencia. el problema es que no todo se deja ver. Se realizan experimentos para observar de manera directa o indirecta la existencia de algo. Quizá la observación indirecta es la que impide ver lo que creemos que no existe.

Hay un problema que surge cuando se pretende dar al alma una propiedad compleja como la percepción de conciencia -entendida esta como la autoconciencia voluntaria de una actividad neuronal incluso en los estados de no concentración o de acciones involuntarias no percibidas pero que pueden ser percibidas a voluntad redireccionanbdo la información-. He llegado a aceptar la existencia del alma como entidad fundamental necesaria para el funcionamiento de un sistema perceptor partiendo desde donde se debe partir de manera coherente: desde la estructura fundamental de la materia, su estructura atómica, sus unidades compuestas y su unidades fundamentales indivisibles como especie. Sin embargo, considero también que el alma debe hacer parte de un sistema para percibir la conciencia, dado que la conciencia es en realidad un conjunto de señales de distintas especies que se modulan en el espacio-tiempo. Es decir, que no solo depende de la duración o velocidad de los pulsos o señales variables en amplitud, sino también de la distancia de dichas modulaciones a una entidad fundamental partícular, creándose así una modulacion de amplitud, frecuencia, fase y distancia. Un ejemplo claro es la modulación de la fuerza de atracción o repulsión que afecta a una entidad dentro de un sistema de acuerdo a su posición relativa respecto a otras entidades fundamentales.
Quizá a nivel macroscópico dichas distancias son insignificantes, pero a nivel atómico se requiere de mayor sutileza.

Por consiguiente, la idea de un alma aislada con capacidad de percibir una realidad superior a la que ella puede percibir de manera natural como unidad aislada de un sistema, es algo que me parece difícil de aceptar. Por ejemplo, dar al alma la propiedad de los recuerdos, del lenguaje, y de algunos o varios de los 5 o más sentidos que un alma dentro de un sistema pueda percibir, es desde mi punto de vista, imposible. No obstante -ya lo he dicho en una anterior entrada- el alma es una entidad que posee un grado de retroalimentación de percepción de conciencia que le permite percibir la conciencia producida por un sistema en un amplio intervalo de valores. ¿Significa esto que el alma ve, oye o siente cuando se encuentra en un sistema modulador de conciencia?. Mi respuesta: sí, absolutamente sí. ¿Cómo hace eso?. La respuesta es la misma a la pregunta ¿cómo hace un sistema para ver, oir y sentir?. Si se responde a esta pregunta, simplemente es la respuesta a la pregunta sobre cómo lo hace el alma y no cómo lo hace el sistema al que pertenece, dado que el alma es un sistema cerrado indivisible, como ya lo he dicho con anterioridad, en un artículo previo. La ventaja es que es fácil darle dicha solución a la pregunta del alma y no al del sistema que contiene el alma, dado que hablar de alma como subsistema cerrado indivisible tiene coherencia físico-matemática, porque tiene su base en la estructura fundamental de la materia, y no en entidades virtuales que surgen de modelos matemáticos que intentan explicar el funcionamiento de los sistemas complejos dándoles propiedades que deben poseer las entidades fundamentales, algunos de los cuáles lo hacen muy bien pero son como ya he dicho, modelos. Por ejemplo, se sabe que para ver se requiere de ojos y un cerebro. Pero gracias al sistema de memorización cerebral, se puede llegar a ver sin necesidad de ojos, como en los sueños, imaginaciones y alucinaciones, dado que el cerebro, como afirman algunos neurobiólogos, produce su propia realidad. Sin embargo, la percepción es propiedad de entidades fundamentales perceptoras (almas), mientras que la modulación es propiedad de entidades moduladoras (otras entidades fundamentales). Ahora, la conciencia son señales moduladas -entendiendo por señales todo aquello de carácter físico material o energético – que afecta a las entidades fundamentales. Dichas señales que si en un futuro algún matemático talentoso lográse expresar en forma de series como la de fourier, demostraría que la conciencia puede expresarse como una serie matemática (compleja o simple, no lo sé, pero mi intuición -o mi locura- me dice que así sería). Así que realizando aproximaciones sucesivas cada serie se acercará más y más a la conciencia producida por las entidades fundamentales en conjunto. Manejando esta serie, nos daremos cuenta que es dicha señal compuesta de muchísimas, quizá infinitas- señales producto de propiedades fundamentales de cada entidad física dentro del sistema, la señal que las unidades perceptoras de conciencia manejan e procesan como subsistemas cerrados indivisibles de acuerdo a su intervalo de grados de percepción de conciencia y al sistema modulador en que se encuentran.

Podríamos dar al sistema y no a una entidad, dicha propiedad de poseer un intervalo de grados de retroalimentación de percepción de conciencia. Si así lo hacemos, podría ocurrir dos posibilidades y solamente dos:

1. EL sistema está compuesto de subsistemas con intervalos de retroalimentación de percepción de conciencia diferentes.
2. El sistema está compuesto de subsistemas con intervalos de retroalimentación de percepción de conciencia equivalentes.

La primera opción implica que cada subsistema se especializa en trabajar con una parte de la conciencia total producida por la suma de propiedades fundamentales. La segunda implica que cada subsistema se especializa en hacer lo mismo que las demás, aunque quizá en diferente orden de procesamiento. Me explico. Dado que las señales moduladas varian en el tiempo y en el espacio, la información total no es operada por todos los subsistemas de manera simultánea, creándose así una nueva configuración de conciencia relativa dependiente de la posición relativa de un subsistema en el espacio (distancia a los demás subsistemas) y en el tiempo (retardo de la llegada de información respecto a otras entidades, momento en que procesa la información y el tiempo que emplea en hacerlo). Todos estos retardos y duraciones pueden ser insignificantes a nivel macroscópico, pero a nivel microscópico las partículas podrían operar con mayor sutileza, como mencioné anteriormente. Dicha configuración es una nueva modulación que debe ser retroalimentada por el sistema.
Ahora, independientemente de la opción correcta (1 ó 2), la percepción la debe realizar una entidad fundamental de acuerdo a su intervalo de grados de retroalimentación de percepción de conciencia.

¿A donde quiero llegar repitiendo todo esto?. Pues que en ningún momento surge un alma que produce percepción humana cuando está aislada de un sistema. La única manera sería demostrando que el alma hace parte de un subsistema molecular que cada vez que evoluciona se autoconserva, guardando de esta manera información fundamental del sistema en que estuvo insertada. Así que si evoluciona en otro ser, deberá hacerlo en un ser superior, dado que dicha estructura molecular en que el alma se encuentra insertada, no puede ingresar a un sistema cuyo estado evolutivo solo permite al alma operar con sus grados de percepción inferiores. Por ejemplo, si soy humano, al morir, mi cuerpo se descompondrá o reestructurará de muchas maneras pero mi alma (YO) continuaría insertada en una estructura molecular determinada. Ahora, dicha estructura no podría entrar al sistema modulador de conciencia de una hormiga porque dicho sistema no permite todos los grados de percepción humanos –estrictamente hablando, el alma percibiría el mundo hormiga si entrara aisladamente al sistema. Pero, si entra haciendo parte de una estructura que le permite percibir grados de conciencia superiores al producido por la estructura de la hormiga, entonces el sistema [alma-molécula]-hormiga sería un sistema subdimensionado en sus grados de percepción de conciencia dado que solo percibiría los grados de percepción de conciencia producidos por el sistema hormiga, o en el mejor de los casos, se crearía un nuevo sistema [molécula-hormiga]-alma que crearía un mundo perceptivo distinto al de la hormiga común. Sin embargo, este podría ser el indicio de la evolución-. ¿Pero, podrá ingresar a un ciego, cuyas percepciones son diferentes. Creo que sí porque tanto el cerebro del ciego como del vidente desarrolla su estructura de acuerdo a sus sensores biológicos.
Todo esto son solo conjeturas no demostradas y por tanto la existencia de dichas estructuras moleculares que se forman en cada evolución de un sistema y que no se separan del alma al morir, puede ser simple imaginación. Lo que sí puedo asegurar con sinceridad, haciendo uso de mi convicción personal y que he intentado demostrar haciendo uso de la razón, es que el alma es una entidad fundamental de la estructura atómica que posee un intervalo de grados de retroalimentación de percepción de conciencia.

De acuerdo a esto, la religión tambalea incluso con mis hipótesis, aún cuando siento un profundo respeto por las filosofías religiosas de la antigüedad. Que el alma no pueda recordar las acciones morales y el trabajo arduo pero vano, significa que no existe un orden moral para seguir. No es necesario no matar, no robar, no fornicar con individuos que no desean tener sexo voluntario. Que actúe inmoralmente, no importará porque todo eso se olvidará al morir. Sí, coincido en que esta vida parece no tener sentido, porque todo lo que hacemos es en vano, y se lo llevará el viento, como decía un sabio. He llegado a aceptar que existe el alma. He llegado a aceptar que el sufrimiento es una realidad social no deseada pero nunca indignificante de la vida sino mas bien un recurso para fortalecer su respeto. Pero, también soy esclavo de sentimientos. Desearía recordar lo que he sido y olvidar lo que nunca quise ser. El segundo deseo parece ser simple de cumplr, mas no el primero. La moral, aquella invención del cerebro evolucionado para conservar sus bienes (naturales, sociales y culturales), carece de sentido en una realidad natural. Así como el cristianismo da sentido al sufrimiento, el budismo destruye el sufrimiento evitando las pasiones y aferraciones terrenales.

De entre varias opciones que creo posibles, la realidad en la que más creo consiste en la eternidad del alma y en la eternidad de la moral como mecanismo biológico de protección de una sociedad evolucionada. Me llama la atención el caso de los que se inmolan por seguir una ideología política o religiosa: se olvidan de sí mismos por el bien del grupo. ¿Es dicha conducta moralmente aceptable?. ¿Es correcto morir por otro?. Aparentemente la moral es relativa, pero quizá la moral es absoluta porque es de origen natural, y lo relativo es nuestra adaptación de la moral de acuerdo a nuestros intereses personales. Reitero que la moral surge para proteger nuestra especie, evitando que nos matemos en guerras sin sentido siguiendo ideologías que conducen a la intolerancia social. Pero si nuestra vida individual desaparece al morir, carece de sentido continuar siendo seres con moralidad, salvo que la moral sea de origen biológico y no una invención social que puede cambiarse hasta el punto de anularse por completo. Así que puede ser biología que sintamos la necesidad de ayudar a nuestros semejenates y aportar nuestra semilla para la civilización, aún sabiendo que nuestra vida carece de sentido. Una idea triste pero posible sería que en el futuro los humanos pierdan los sentimientos y se vuelvan mucho más intolerantes y eviten la preservación de reglas de moralidad, dado que toda la civilización habrá comprendido el sinsentido de su existencia.

Si la moral es una invención cerebral para conservar una especie potencialmente autodestruíble, el pecado original debe de haberse adquirido con dicha evolución: haber nacido con la mancha del pecado; ser concientes de que nuestro cerebro evolucionó hasta ser autoconfigurable a tal punto de requerir simples conexiones para hacer el bien o el mal, lo cual de no ser controlable socialmente, conducirá a nuestra extinción. Las cadenas sociales atan al alma y jamás volverá a ser libre. Pero si la moral autoesclaviza, también preserva los sistemas que albergan el alma.
Se me ocurre el siguiente ejemplo -sin caer en la vulgaridad-: “Si alguien se considera moralmentente independiente, bájese los pantalones y defeque en público”. Con seguridad muy pocas lo harán porque son esclavos de una moral, pero de una nueva moral social que no preserva nuestra especie sino una moral que surge de la verguenza de ser considerado diferente pero que implica preservar la continuidad social. No es una moral muy natural, pero sí puede ser necesaria para la preservación de la cultura. Por ejemplo, la monogamia garantiza la educación de los hijos en un sistema ideológico y cultural, y la conservación de las cosas materiales dándolas como herencia a los hijos. Hacer algo contra la preservación de la estructura familiar es considerado un acto inmoral, como el adulterio, el incesto. la violación o el tributo a Onán. Todo acto de índole sexual es suceptible de quebrantar la estructura familiar, y de allí la importancia en las culturas monogámicas de crear reglas sociales que regulen dichos actos. Sin embargo, para una cultura poligámica, existe la libertad sexual sin perder el respeto por sus semejantes, dado que biológicamente somos seres sexuales. No me atrevo a dar una opinión concreta al respecto, pero de manera general pienso que cada cultura tiene sus reglas, y cada individuo tiene el derecho de romperlas siempre que no afecte la integridad de los demás individuos o grupos sociales. El respeto es la regla moral por excelencia, y con base en ella deben surgir las demás. Todo individuo debe crear reglas que preserven su especie y reglas sociales que preserven toda cultura que se comprometa con la preservación natural de todas las especies. Por eso no estoy de acuerdo con la eutanasia, la guerra o el aborto.

Respecto a la eutanasia ya hablé en un artículo anterior. Solo resumo que impide dignificar la vida en las buenas y en las malas.
Respecto a la guerra, aunque he escuchado a personas que afirman que hay casos en que podría llegar a ser buena, como para reducir la superpoblación o en caso de escasez de alimentos, no es para mí, moralmente correcto. Si bien es cierto que cada individuo debe luchar por su supervivencia, no es correcto desde cualquier punto de vista. Pero tampoco se puede negar que somos animales y está en nuestra estructura animal el deseo de preservar nuestra individualidad. ¿Cómo se puede sustentar que la guerra no es correcta?. Biológicamnete es una buena opción de supervivencia en casos extremos, pero culturalmente no, porque destruye las tradiciones que con tanto esmero desean preservar la naturaleza. Quizá sea otro más de mis tabúes, pero eso es lo que creo.
Respecto al aborto, es privar de la percepción a un ser que pudo haber tenido la oportunidad de hacerlo. Seamos materialistas, idealistas o pertenezcamos a cualquier corriente real o imaginaria que inventemos, el aborto debe ser inaceptable. Si solo se vive una vez y se muere para siempre, entonces habremos privado a un ser que puedo haber percibido el mundo. Bien, -dirán algunos- ¿Y que tal que esa realidad sea la pobreza, el hambre y el sufrimiento?. Pues lo que sucede es que no cumplimos la famosa frase de Anatole France “Sabiendo sufrir se sufre menos”. Ademas dicho ser puede descubrir cómo traer el orden social, pero de acuerdo a ideas preconcebidas de cómo se debe vivir, la humanidad podría estar perdiendo a personas que darían solución a problemas que realmente valen la pena. Quizá esa persona nos enseñe el valor del sufrimiento, la manera de distribuir nuestros recursos o descubra una nueva fuente de alimentos o energía para nuestra tecnología. Pues para están los que están -podría decir alguien-. Lo dudo, -contesto-. Para problemas simples, cualquiera es suficiente. Para problemas complejos, todos somos necesarios.

Evidentemente, querámoslo o no, podría llegar el día en que el ser humano deba decidir por su conservación biológica y esta sea una tentación para hacer la guerra y promover las malas costumbres. No obstante, si algún día escasea el alimento (o el petróleo), ¿porqué no comenzar a prepararnos para construir un orden social más justo que distribuya los recursos y no una preparación para la guerra y la agresión a los demás pueblos?. La guerra solo destruye los recursos. Para producir armas se requiere la extracción de recursos naturales que podrían ser el insumo para el desarrollo de tecnologías de producción energética, pero que estaríamos acabando por conservar lo que ya podría estar perdido.
Y que decir de la contaminación ambiental. Conservar puros los pocos recursos que aún son vírgenes, éso es actuar con ética siguiendo nuestra moral natural que preserva los sistemas naturales.

Como vemos, existe una moral que preserva nuestra biología, y una moral que preserva la continuidad de una cultura. Para saber que una regla moral es innata, solo debemos analizar si dicha regla ayuda a la preservación de la especie. Todo acto que no afecta la continuidad de nuestra especie no va en contra de la moralidad natural. Toda moral que no es natural, intenta preservar la cultura de nuestros pueblos. Sería para mí muy presuntuoso entrar en el complejo océano de la sociedad.. Sin embargo, andaré cerca de la orilla.

¿Será moralmente correcto aceptar que el comportamiento de algunas tribus que producen dolor para hacer ver a los demás que se es más fuerte, es algo normal?.
¿Será moralmente correcto aceptar que un ser humano deja de ser valioso cuando sufre y entra a un estado perceptivo fuera del estándar?.
¿Será moralmente correcto aceptar que mientras otros sufren yo pueda permanecer cómodo aún reconociendo sus sufrimientos?.
o, ¿será más bien que dado que somos simples reacciones fisico-químicas, la moralidad no existe, y cualquier intento de naturalizar la moral que en esencia es netamente cultural, carece de sentido?.

La realidad en la que creo actualmente -por mis convicciones y por el sistema de conciencia en que me encuentro- conduce a reencarnaciones eternas donde siempre dependeremos de un sistema y lo que hagamos en cada vida carecerá de sentido en la siguiente. Dicha reencarnación -en árbol, pez o en un tejido vivo- solo es posible si se presentan las condiciones físicas y químicas para que el alma vuelva a hacer parte de una realidad superior a aquella que posee de manera natural. De otra forma, estará condenada a una percepción inferior que podría intrepretarse de manera informal como una muerte eterna. Aunque quizá la regla fundamental de la moral sea que el sistema evolucionado debe aprender a trabajar duro por el bien de los demás olvidándose de sí mismos. Y quizá como las religiones antiguas predicen, cumpliendo dicha regla moral alcanzaremos la inmortalidad, no del alma y de su propiedad de percepción -porque estas son eternas-, sino de nuestra conciencia, dándole significado a todo aquello que construímos mientras hacemos parte de ese sistema complejo llamado vida.

Presento a continuación documentos que encontré navegando la Internet donde se plantean cosas muy interesantes.

La muerte y el sinsentido de la vida
El aborto y su interpetación social
El cerebro y las realidades paralelas
Cómo sueñan los ciegos
ockham
Teoría de la percepción
Temas de interés general

___________________________________________
– “La moral surgió de las especies que evolucionaron para matar sin tener hambre”

– “Ser lo que soy siempre lo he sido.
Pude haber sido lo que eres.
Pude creer en lo que crees.
Pero yo solo creo en lo que creo.

Si yo creyése en Buda, no sentiría vergüenza.
Si siguiese el camino de Mahoma, no sentiría vergüenza.
Si diése mi vida por Cristo, no sentiría vergüenza.
Si creyése en Dios y el diablo, no sentiría vergüenza.
Creo en lo que creo y no siento vergüenza.

Si algún dia te avergüenzas,
tu alma ha dejado de ser libre.
Anónimo

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