¿autómata ó ser vivo?

octubre 10, 2009

En el artículo Hormigas y combinatoria se presenta algo muy interesante.

Mi opinión al respecto es que el cerebro de cada hormiga es suficiente para comprender la información del sistema. Cada unidad del sistema hormiga debe poseer una estructura cerebral lo suficientemente avanzada para comprender la información necesaria para operar coherentemente en el sistema. De otra forma, como ya lo he afirmado con anterioridad, se tendría un sistema caótico. Recomiendo leer mi entrada Aproximacion al concepto de alma desde la perspectiva de la fisica de particulas en el que expongo mis ideas -que de una vez aclaro- no tienen un fundamento metafísico sino estrictamente científico, aunque parezca que hablar de alma es algo estrictamente religioso. De una vez confieso, no soy muy religioso, pero creo en Dios y en la existencia del alma; y es la existencia de esta última la que intento -sin presunciones y con susceptibilidad de error humano- demostrar.

No obstante, recomiendo leer el borrador en PDF que muestra las ideas principales—-> Sumario.
El artículo en HTML presenta algunas correcciones esenciales al PDF que es muy conveniente tener presente. Sin embargo considero que el PDF es mas digerible en cantidad de contenido porque presenta solo las ideas principales, no como ocurre en la versión HTML, en la cual, aunque profundizo en los conceptos y planteo definiciones más amplias, también presento divagaciones personales que para algunas personas podrían parecer aburridas.

Continuando con mis hipótesis sobre los grados de retroalimentación de conciencia de un sistema, surge la cuestión de si es necesaria la percepción de conciencia en una hormiga para seguir el camino más corto a un hormiguero, o simplemente una reacción automática al olor mediante un sistema modulador de conciencia es suficiente para operar adecuadamente. No creo que posea en estos momentos el conocimiento adecuado para dar una respuesta demostrable. Sin embargo, me atreveré a plantear algunas hipótesis, y como siempre, sustentadas con la hipótesis de los grados de retroalimentación que he propuesto en un artículo anterior (ídem), y que considero correctas.

Si no es necesaria la percepción del olor sino que se obtiene una respuesta automática (sin sensación de olor en la hormiga) entonces la hormiga es un robot. Si la hormiga percibe el olor diferenciándolo de otros y percibiendo como mínimo así sea un leve flujo eléctrico en el cuerpo al momento de detectar las feromonas, entonces la hormiga posee un sistema perceptor de conciencia, lo cual según mi definición (ídem) es un sistema vivo. ¿Cómo sabemos si la hormiga es ó no un robot?. Como una caja negra, nunca lo sabremos. Jamás podremos saber si un sistema posee percepción de la conciencia (percepción de señales eléctricas, neumáticas, químicas, etc) mediante respuestas a una entrada o varias entradas, dado que tanto un autómata como un sistema vivo podrían dar la misma respuesta. Incluso ante el dolor el autómata podría poseeer una conciencia modulada que haga que dé como respuesta un quejido más no necesariamente sentir ese flujo desagradable (eléctrico o mecánico o de cualquier tipo).
Para saber si un sistema (en este caso el de las hormigas) es perceptor de conciencia -sabemos que sí es modulador de conciencia porque trabaja con el olor-, se requerirá de la definición de alma que he dado en mi artículo(ídem).
Si dicho sistema tiene alma es un ser perceptor. Si dicho sistema no posee alma es un autómata.
Podría parecer una respuesta metafísica o una respuesta simple de un místico aferrado a mitos existenciales. Pero, no es así; esta respuesta ya la he sustentado con anterioridad basándome en mi visión de la estructura atómica, desde donde estoy plenamente convencido, surge cualquier explicación coherente del universo. Plantear teorías basadas en entradas-salidas a una caja negra considerada como sistema complejo, puede conducir a errores desde su base. Pero, desarrollando hipótesis con base en el conocimiento de la estructura atómica conduce a resultados correctos, siempre y cuando dichas teorías atómicas se sustenten en modelos aceptables por la lógica pura y que a su vez se demuestre experimentalmente que conducen a explicaciones acertadas del funcionamiento del cosmos en casos diversos.
Es obvio sin embargo que un planteamiento de modelos entrada-salida a sistemas complejos produce resultados que son demostrables en la práctica, pero en el momento que la humanidad comprenda mejor el funcionamiento de la estructura atómica, sus teorías se pueden generalizar desde la escala microscópica a la macroscópica, dado que desde una simple molécula un simple átomo de hidrógeno, pasando por una compleja estructura célular, hasta el funcionamiento macroscópico de una galaxia en su conjunto, puede ser explicado haciendo uso de teorías atómicas bien desarrolladas, porque todo está compuesto de entidades físicas fundamentales.

Es más sencillo y coherente considerar que las propiedades fundamentales de la materia son eternas y no surgen de un sistema sino de sus entidades fundamentales indivisibles que como ya dije, son subsistemas cerrados indivisibles con grados de retroalimentación de conciencia claramente definidos, pero que podrían o no tener grados de retroalimentación de percepción de conciencia (diferencia entre un robot y un ser vivo, entendiendo la vida como sistema conciencia-percepción).

Me he dado cuenta, leyendo la interesante entrada Teoría de la percepción , que es necesario realizar algunas anotaciones adicionales -no correcciones- a mi razonamiento sobre la conciencia. En mi artículo (ídem) afirmo que la conciencia es la suma de propiedades fundamentales. Debo aclarar que cuando hablo de suma, hablo de la interferencia y combinación de propiedades fundamentales, no necesariamente una suma aritmética, que funcionarían bien para propiedades de la misma especie (amplitudes eléctricas se suman en iguales instantes de tiempo, por ejemplo) En el blog citado previamente dice “..Primero criticaron la forma clásica que teníamos de entender lo percibido (el estructuralismo de Titchener, sobre todo) como una suma de propiedades o estímulos sensibles (color, forma, tamaño… los estructuralistas fueron muy minuciosos intentando analizar todos y cada uno de los posibles estímulos sensibles). No, pensó Wertheimer, el resultado de la percepción no es una suma de estímulos, sino algo más. Agrupamos estas percepciones según unas leyes, rellenamos huecos, inventamos cosas que no existen… todo ello para que nuestro cerebro se quede tranquilo pensando en que lo que percibimos tiene significado, sentido.”
Cuando yo hablo de suma de propiedades no me refiero a las figuras exteriores (colores, formas, etc), sino a las señales que nuestros sentidos perciben y llevan a la estructura neuronal donde las entidades fundamentales modulan dicha información. Incluso esos huecos e invenciones cerebrales son señales (conciencia) moduladas por entidades fundamentales.

Es claro que no es el cerebro el que está mal diseñado. Ningún subsistema está mal diseñado, solamente es el producto que sugirió de manera natural la evolución. El cerebro solo modula la información que le envía un ojo (eléctrónico, de carne, de gas, o lo que sea), o bien algún sistema de memoria (que envia imagenes cuando tenemos los ojos cerrados o soñamos). Por consiguiente, el cerebro (las neuronas y por ende sus entidades fundamentales) no tiene la culpa de que las señales enviadas sean diferentes. Si el ojo electrónico se asemeja al ojo de carne, las entidades fundamentales modularán las señales aproximadamente igual y el alma (subsistema cerrado indivisible como las demás entidades fundamentales que conforman la estructura atómica) percibirá imagenes similares en ambos casos. Si se utiliza un ojo muy avanzado, podría ser que la estructura neuronal del cerebro module la información, pero se percibirá algo que podría no tener sentido, porque quizá la estructura no está configurada para operar a una determinada velocidad de conmutación (es solo una conjetura, pero sirve de ejemplo para aclarar mi idea). Se requeriría un cerebro diferente para obtener la imagen que consideramos debería aparecer. ¿Que cómo hace el alma para percibir la conciencia sin necesidad de un sistema?.

¿Cómo es posible que una entidad mínima perciba algo tan complejo como la conciencia?. Se requiere de un sistema! -asegurarán muchos, subestimando a nuestras humildes pero asombrosas entidades fundamentales. Las entidades fundamentales no son como los números naturales; yo las compararía de manera aproximada con los vectores en un espacio multidimensional. Ninguna entidad física fundamental es un subsistema abierto (salvo el posible caotrón, sugerido en mi artículo), por tanto, el alma es también un subsistema cerrado con intervalos de percepción de conciencia claramente definidos. Aunque confieso que soy muy reiterativo al expresar mis ideas, lo hago porque en casos donde el lenguaje puede conducir a confusión, considero metodológicamente adecuado reiterar conceptos confusos, como la diferencia entre conciencia y percepción de conciencia, grados de retroalimentación de conciencia y grados de retroalimientación de percepción de conciencia.

La idea fundamental es que si un sistema es perceptor de conciencia, mínimo una de sus unidades fundamentales constitutivas debe poseer el rango de percepción de conciencia que perciba dicha información. Sé que algunos investigadores afirman que el total todo es superior (mayor) a la suma de sus partes. Yo también estoy de acuerdo. Sin embargo, no debemos caer en la falacia de que dos neuronas sin percepción de conciencia producen percepción de conciencia dado que el sistema es superior a sus partes. Dicha afirmación viola uno de los principios fundamentales de la estructura atómica: Las propiedades fundamentales son exclusividad de las entidades fundamentales. Y además, un sistema no produce nuevas propiedades, solo produce un efecto neto producto de la interacción de propiedades fundamentales. La superioridad del sistema respecto a sus partes es el efecto producido capaz de afectar en el tiempo al sistema a sus elementos constitutivos. Por ejemplo, una manzana y el planeta tierra en un instante dado se encuentran a una distancia d. Cada unidad de tiempo que pasa se acercan más y la velocidad de la manzana se modificará a medida que se acerca más y más al suelo. El efecto de atracción La propiedad de la atracción (o efecto en caso de que la gravedad sea un efecto de otras propiedades fundamentales) modula la velocidad de la manzana. Pero auqnue se produce un efecto, las propiedades originales (movimiento, atracción, gravedad, etc) de cada entidad son iguales a las que poseerá todo el sistema. Nunca el sistema producirá magnetismo si no existe una entidad magnética salvo que sea un efecto producto de propiedades fundamentales. Las propiedades de un sistema es igual al conjunto de propiedades de sus entidades fundamentales constituyentes. El efecto de un sistema es superior a las propiedades que lo conforman. Este último enunciado debe entenderse dentro del contexto que acabo de explicar.
Mucho de lo anterior ya lo repetido muchas veces, pero lo hago porque son conceptos confusos al principio.

Es importante aclarar que ningun cerebro es peor o mejor que otro, simplemente es diferente y cumple muy bien su tarea moduladora para que no el sistema sino el alma -que hace también parte del sistema- produzca desarrolle esa propiedad intrínseca (o sea afectada por el efecto) llamada percepción.

Respecto a lo que se afirma en el blog citado, “¿No podrían millones de neuronas no inteligentes producir la inteligencia humana?”. Es lo que aclaré anteriormente, y como expliqué, se cae en una violación a uno de los principios fundamentales de la estructura atómica. Si ninguna de las neuronas (formada de moléculas, y estas de átomos y estas de electrones y estas de otras cuantas más hasta llegar a entidades fundamentales indivisibles como especie) posee el grado mínimo y/o máximo de percepción de conciencia, el sistema completo tampoco lo tendrá, de otra forma el sistema estaría creando grados de retroalimentación de la nada, y dado que los grados de retroalimentación se refiere a las propiedades, significa que el sistema estaría creando nuevas propiedades; o en el mejor de los casos, una sumatoria -no necesariamente aritmética- de propiedades (conciencia) que se sale del intervalo de percepción de conciencia de las entidades que conforman el sistema llamado neurona, dando como resultado un sistema no perceptor.

Para que un sistema completo perciba la conciencia, cada neurona debe poseer un minimo grado o intervalo de percepción de conciencia. El sistema neuronal no percibe lo que sus unidades constitutivas no son capaces de percibir. Debe haber mínimo, una neurona capaz de percibir la información (conciencia) completa que ha sido modulada en un instante de tiempo dado. De igual forma, dicha o dichas neuronas deben poseer minimo cada una, una entidad fundamental que posea dicha propiedad (percepción -en caso de ser propiedad fundamental- o ser afectada por el efecto producido por la modulación de conciencia o sumatoria de propiedades fundamentales), dado que cada neurona no puede poseer más propiedades que las que producen sus unidades constitutivas. Si la percepción es un efecto producto de un sistema, entonces las entidades fundamentales no perceptoras serán afectadas pero no percibirán, y deberá haber alguna entidad fundamental (alma) que perciba la conciencia cuando se produce dicho efecto. Si las entidades que creemos no perceptoras en realidad perciben la conciencia, entonces son por definición almas, y solo faltaría conocer su intervalo de percepción de conciencia, que podría ser igual o diferente para cada entidad, produciendo algunos fenómenos interesantes (percepciones paralelas, identidades múltiples, esquizofrenia), como lo sugiero en mis divagaciones (ídem), que son solo eso, porque no han sido demostradas.

La única propiedad que tiene un sistema es la de producir un efecto, que según el enunciado 5 de mi artículo (ídem), debe necesariamente afectar a todas las entidades que afectaron el sistema. Si un sistma se compone de cargas eléctricas, entonces todas aquellas cargas que en un momento dado afectan el sistema, deberán verse afectadas por el efecto (serán repelidas, atraídas o neutralizadas).

Si realmente se está creando inteligencia (percepción de un conjunto de patrones relacionados de alguna manera, o cualquier otra cosa que defina la inteligencia), deberá introducirse al sistema una nueva entidad con los grados de retroalimentación de percepción necesarios para percibir dichos patrones, tal como se deduce del postulado A2 (ídem). No hay que confundir conciencia con percepción de conciencia. Las neuronas sí pueden poseer los intervalos de conciencia suficientes para modular la conciencia (señales provenientes de los sentidos y de otras neuronas) pero no necesariamente percibir dicha conciencia (sentir un calambre eléctrico, o un leve punzón como de aguja para percibir una unidad de calor, que es la percepción producida en una unidad o unidades perceptoras como respuesta a la señales previamente provenientes de los sensores biológicos del sistema y que son moduladas por entidades fundamentales). De igual forma no debemos confundir sistema inteligente con sistema perceptor de inteligencia. Si bien hablar de inteligencia tiene cierto grado de subjetivismo, es claro que desarrollar una teoría y percibir que dicha teoría es correcta, no es lo mismo a crear una teoría sin percibir su significado (natural o social). Una máquina podría desarrollar y demostrar teoremas y en base a una configuración dada, reaccionar ante las soluciones correctas de una forma e incorrectas de otra. Esto sin embargo, no significa que perciba dichos patrones, solo está reaccionando de manera natural como respuesta a usando leyes físicas a señales de acuerdo a sus grados de retroalimentación de conciencia (no necesariamente de percepción de conciencia).
Toda entidad fundamental actúa dentro de un sistema de acuerdo a leyes físicas que gobiernan sus propiedades intrínsecas

Personalmente pienso que las hormigas son seres vivos porque poseen un sistema modulador de conciencia (entidades fundamentales) y un sistema perceptor (alma o almas, que también son entidades fundamentales). Si son robots, habría que demostrar que solo poseen un sistema modulador de conciencia. De hecho, cualquier sistema en el universo posee un sistema modulador de conciencia. Lo difícil es descubrir el alma (entidad física fundamental que explica la diferencia entre conciencia y percepción de conciencia, y entre ser vivo y un autómata).
Quizá para eso existimos los humanos. Para tomar como referencia nuestro experiencia perceptiva y compararla con otros sistemas, diferenciando así un robot de un ser vivo. Las plantas aunque no poseen movimiento ni inteligencia humana, podrían ser seres vivos -es lo que creo- porque poseen un sistema modulador de conciencia (señales -propiedades- de diversos tipos) y un sistema perceptor (dentro de su intervalo de percepción de conciencia el cual “será activado” por el intervalo de conciencia determinado por la estructura “neuronal de la planta” y del intervalo de percepción de conciencia del alma (o almas) que se encuentran en dicha estructura). Cuando digo “será activado” me refiero a que el alma posee un intervalo de percepción de conciencia predefinido por las leyes físicas que gobiernan el cosmos pero dependiendo del sistema en que se encuentre (planta , pez, simio, humano, etc) percibirá los grados de conciencia modulados por la entidades fundamentales que constituyen el cerebro de dicho sistema. Recordemos que lo que diferencia a un cerebro de una hormiga a la de un humano el cerebro de una hormiga del cerebro de un humano es la manera como las entidades fundamentales forman estructuras moleculares y de la manera como dichas entidades fundamentales modulan su interacción de propiedades (masa, carga, velocidad, etc). Quizá estamos aquí para darnos cuenta que no somos diferentes a las hormigas o a los simios por poseer un cerebro más evolucionado sino que la percepción podría ser una propiedad de toda la materia, y que en realidad toda la materia podría poseer vida y por consiguiente cada entidad fundamental en algún momento de la cronología cósmica está en condiciones de hacer parte de un sistema maravilloso como una célula, una planta, un simio, o cualquier otra maquina más evolucionada que la actualmente producida por la evolución.

P.S. Mis últimas opiniones son claramente poesía filosófica. Pero, estoy sinceramente convencido de mis razonamientos científicos -que podrían complementarse y quizá demostrarse experimentalmente en un futuro- y que muestran la necesidad de la existencia del alma como unidad perceptora de conciencia para explicar el fenómeno de la percepción -no de la recepción que realizan todas las entidades fundamentales incluyendo de manera obvia los sistemas receptores en que estas hacen parte, como el ojo, el oído, la piel y cualquier otro órgano biológico producto de la evolución- .

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“Mariposa que revoloteas. Como tú siento que soy una criatura de polvo”.
Kobayashi Issa

P.S. Esta es otra de mis divagaciones – que considero poesía filosófica de un humilde juglar-(divertidas para mí, pero posiblemente aburridas para otros).

De acuerdo al enunciado 5 de mi artículo href=’https://livingheartbeats.wordpress.com/2009/10/04/aproximacion-al-concepto-de-alma-desde-la-perspectiva-de-la-fisica-de-particulas/’>Aproximacion al concepto de alma desde la perspectiva de la fisica de particulas,
afirmo que las entidades que afectan us sistema son afectados por dicho efecto. Pero, ¿afectarán dichos efectos a las entidades que no produjeron dicho efecto?. Depende de los grados de conciencia generados. Por ejemplo, hablemos de grados de conciencia del tipo velocidad. Supongamos que existen dos tipos de entidades fundamentales con grados de conciencia velocidad diferentes. El primero A, posee el intervalo [0mi/s, 1mi/s] [2mi/s, 5mi/s], y el otro, B posee el intervalo [2mi/s, 5mi/s] [0mi/s, 1mi/s]. Digamos que estas entidades ingresan a un sistema de tal forma que otra entidad atrae eléctricamente dichas partículas. De esta forma se produce una modulación de conciencia combinada de atracción-velocidad: La atracción eléctrica hace que las entidades se muevan a una velocidad determinada. Supongamos que dicha fuerza de atracción obliga a mover a las partículas A y B a velocidades de 4mi/s o superior dependiendo de la distancia a que se encuentran respecto a la referencia (tercera partícula). Evidentemente la partícula con grados de retroalimentación de velocidad en [0, 1] no se moverá a 4mi/s sino que dará una respuesta de saturación o se moverá caóticamente dentro de su intervalo de velocidad (entre 0 y 1mi/s).

B A (tercera entidad)

Esto hará que la entidad A se aleje de la entidad B, impidiendo que esta afecte al sistema.
Lo que ocurrió fue que el sistema de tres partículas (A, B y la que ingresó al sistema) produjo un efecto atracción-velocidad (nunca se creó velocidad ni atracción eléctrica) producto de propiedades fundamentales predefinidas en las entidades fundamentales. Es claro que B también afectó en algo al sistema. Su posición relativa produjo una fuerza de atracción eléctrica combinada con la de la tercera partícula para modular la información total relativa a la entidad A. Es decir que B y la tercera partícula (entidad) modularon la información que afectaría a A. Por consiguiente, posiblemente A no viajó a 4mi/s, sino a una velocidad mayor o menor, dependiendo de si B repele o atrae a A.
Ahora supongamos que existe una entidad que solo posee masa y puede moverse a velocidades en el intervalo [0,5mi/s] pero no posee carga. Supongamos que inicialmente se tiene el sistema de tres partículas iniciales. Al introducir la cuarta partícula, esta no afectará al sistema con carga y por tanto no atraerá ni repelerá eléctricamente a cada entidad del sistema.

(partícula de masa) B A (tercera partícula)

Si esta entidad se encuentra lo suficientemente separada del sistema como para no ejercer fuerzas gravitacionales, es claro que no afectará al sistema. Pero, las tres partículas restantes producirán un efecto que podría repeler, digamos a B. Al siguiente instante de tiempo, B se habrá acercado lo suficientemente a la partícula de masa, que estas podrán interactuar y crearan un nuevo efecto (una nueva modulación de conciencia -peso relativo, en este caso-). Así que podría decirse que en el instante previo a dicha interacción, la partícula de masa no afectó el sistema, pero las otras partículas produjeron un efecto que al siguiente instante, afectó a aquella que no produjo dicho efecto previo. Por consiguiente, puede decirse que una entidad que no afecta el sistema en un momento dado, puede afectarlo en el siguiente. O dicho de otra manera:

enunciado 8. Entidades que no intervienen en la producción de un efecto neto, pueden ser afectadas por el efecto neto producido por las demás.

SIn embargo, nuevamente, dicha entidad debe poseer los grados de retroalimentación necesarios para ser afectada coherentemente por el sistema, de otra forma podría actuar caóticamente dentro de su intervalo de retroalimentación, dar una respuesta de saturación o continuar como entidad aislada del sistema -interactúando por consiguiente, consigo misma de acuerdo a las leyes que rigen su subsistema cerradoo indivisible-

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