Las máquinas sexuadas

noviembre 13, 2009

¿Qué es la vida?. La vida es movimiento pero lo inerte también se mueve. La vida es reproducción pero lo inerte también se reproduce.
El movimiento y la reproducción no son exclusivas de los seres vivos.
El movimiento es una propiedad que posee cada ente natural. La reproducción consiste en hacer uso de la propiedad de simetría respecto a un eje geométrico referencial para reordenar entidades físicas fundamentales en el espacio-tiempo y copiar un patrón de referencia. La prueba de ello son los átomos y moléculas que existen de manera natural en el cosmos. Mediante propiedades físico-químicas la naturaleza reordena entidades fundamentales indivisibles para formar átomos idénticos y estos átomos son reordenados para formar moléculas idénticas. Ésa es la propiedad de la reproducción que como vemos es inherente a la naturaleza y no es exclusividad de los seres vivos.
Surge la pregunta: ¿Qué es entonces la vida?. La vida es la dualidad conciencia-percepción.
Con anterioridad he sustentado de manera racional una idea ancestral que afirma que los seres vivos poseen cuerpo, espíritu y alma. El cuerpo es la materia en cualquier estado natural o artificial; el espíritu es la conciencia la cual es un conjunto de señales que pueden ser eléctricas, químicas, neumáticas, entre otras. El alma es aquella entidad fundamental de la materia que existe de manera natural y que hace posible el fenómeno de la percepción. Las máquinas poseen cuerpo y espíritu pero no poseen alma, lo cual implica que son incapaces de percibir la información modulada (conciencia) producida por la interacción natural mediante leyes físicas de las entidades fundamentales indivisibles que conforman los átomos del cosmos.

Como acabo de sustentar en el párrafo anterior, tanto seres vivos como inertes poseen propiedades comúnes y solamente un elemento que los diferencia: el alma. Sin alma no existe el fenómeno dual conciencia-percepción.

Me pregunto si existen robots naturales, es decir seres formados por la naturaleza y que se mueven y se reproducen pero no poseen percepción.
¿Serán robots las plantas?. Experimentalmente los biólogos saben que las plantas respiran y dado que los seres vivos (tomando como referencia los seres humanos y otros animales) respiran, podríamos asegurar que las plantas son seres vivos. No obstante, pienso que en un futuro podrían existir máquinas que respiren (separen el oxígeno u otros átomos de moléculas complejas para permitir el proceso reproductivo y de movimiento y pensamiento entre otras actividades). Sin embargo, esto no significa que hayamos obtenido un ser vivo o dicho de otra manera, un ser perceptor de la conciencia. Sí, es posible que en un futuro las máquinas reproduzcan moléculas mediante la propiedad de la simetría geométrica y estas moléculas mediante el uso de otras moléculas, pueda ir creciendo (añadiendo moléculas mediante la propiedad de repulsión y atracción gravitatoria, magnética o fuerzas químicas), e incluso dichos robots podrían morir (mediante leyes físicas los átomos de dichas moléculas se separarían). Entonces, debe quedar claro que en el futuro podríamos confundirnos respecto a qué es realmente un ser vivo. Observando que se mueven, respiran o se reproducen no será suficiente.

Sabemos que el sexo (y su placer inherente) facilita el proceso reproductivo de muchos sistemas vivos. El placer y el dolor es percepción, y dado que la percepción es una propiedad exclusiva de los seres vivos, el placer sexual y el dolor son percibidos por el alma.
Ahora, ¿podrían tener placer las máquinas?. Si la respuesta es afirmativa, entonces dicha máquina es un ser vivo y por definición poseerá un alma que hace posible dicha percepción. No obstante, quizá las máquinas no se reproduzcan sexualmente sino que lo harían como lo hacen los organismos asexuados encontrados en la naturaleza. Recordemos que la ciencia nos ha enseñado que existe la reproducción sexuada y la reproducción asexuada.

Pienso que todos los animales y las plantas son seres vivos y no robots (aunque podrían haber excepciones). Si actualmente existen problemas en diferenciar un ser vivo de uno inerte, peor será en el futuro, cuando posiblemente el hombre logre que organismos inertes se reproduzcan (copien moléculas patron mediante la simetría), respiren (separen un átomo esencial para la vida de dicho organismo a partir de moléculas complejas), crezcan y se desarrollen (añadan y separen moléculas) y se muevan e incluso que sean inteligentes. No obstante, como ya dije, dicha invención no implicará necesariamente que hemos creado un ser vivo (un ser perceptor de la conciencia). Dicha invención humana no necesariamente debe ser una máquina. Puede ser un organismo basado en el carbono o en cualquier otro átomo. Podría incluso poseer moléculas de ADN. Me adelanto en advertir a los investigadores del futuro que no se dejen engañar por dichos inventos. Dichos organismos orgánicos o inorgánicos podrán tener todas las propiedades de un ser vivo, pero si no posee percepción, jamás será un ser vivo. Puede que dicho organismo hable y asegure que siente placer y dolor y resuelva problemas, pero podría ser un simple engaño algorítmico producido por la interacción natural de sus moléculas neuronales orgánicas y/o inorgánicas.
Antes de hacer una diferenciación acertada entre un ser vivo y un ser inerte será necesario aprender el alfabeto del alma y cómo esta forma oraciones para así comprender su complejo lenguaje matemático que fue diseñado en el origen del cosmos. Aunque quizá la respuesta sea más simple de lo que parece y algún día descubramos que todas las entidades fundamentales poseen percepción de acuerdo a sus grados de retroalimentación de percepción de conciencia dentro del sistema que la naturaleza en su posible aleatoriedad formó. La hipótesis de los grados de retroalimentación de conciencia y retroalimentación de percepción de conciencia la he sugerido en un artículo anterior, el cual usted puede consultar si así lo desea. No obstante se resume en lo siguiente.

El alma posee un intervalo de retroalimentación [x0,xn] cuando se encuentra aislada de un sistema.  Cuando mediante leyes naturales dicha alma hace parte de un sistema, su intervalo se reduce a digamos [x1,xm], donde x1>=x0 y xm<=xn. Si x1=x0 y xm=xn entonces el sistema permite todos los grados de percepción de conciencia del alma y será un sistema perfectamente evolucionado.  No obstante dicha percepción requeriría que el sistema produzca una conciencia (no percepción de conciencia) con infinitos o casi infinitos grados de retroalimentación dado que el intervalo [x0,xn] es infinito o muy pero muy grandísimo.  Si x1>x0 y xm<xn entonces el alma percibirá grados de conciencia inferiores a los que está en capacidad de percibir de manera natural. Debe quedar claro que el alma aunque posee de manera aislada el intervalo de percepción de conciencia  [x1,xm] no significa que perciba dicha conciencia dado que está aislada y no existen entidades fundamentales que modulen la conciencia a ser percibida.  Es posible que de manera aislada posea un subintervalo en dicho intervalo pero dicho subintervalo se incrementará de acuerdo al sistema en que dicha alma haga parte (una célula, un pez, un ser humano, etc). Para que usted no se confunda, tomemos el ejemplo de una manzana  sometida a caída libre desde una terraza, es decir que se deja caer desde una altura dada.  De acuerdo a la altura, la manzana comenzará con una velocidad inicial nula e incrementará su velocidad (se acelerará) hasta alcanzar una velocidad máxima Vm al golpear el suelo.  Si dicha altura se incrementa, debe ser claro (haciendo uso de la ecuación de caída libre de los cuerpos) que la velocidad final de la manzana será superior a Vm.  Esto indica que en el primer caso los grados de retroalimentación de velocidad de la manzana está en el intervalo [0,Vm] y en el segundo caso estará en el intervalo [0,Vn], donde Vn>Vm.  La ciencia nos ha enseñado que la velocidad máxima de la materia es la velocidad de la luz, por tanto, los grados de retroalimentación de velocidad se encuentran en el intervalo [0,c], donde c es la velocidad dela luz.  Del experimento mental anterior debe quedar claro que el sistema tierra-manzana que hace posible el fenómeno de la caída libre es el que permite a la manzana adquirir un sub-intervalo de retroalimentación de velocidad en el intervalo [0,c] dependiendo de la altura a la cual se encuentra la manzana.  Lo mismo ocurre con los grados de percepción de conciencia del alma.  Los sistemas producidos por la evolución natural (o en el futuro mediante técnicas artificiales) producen conciencia la cual es simplemente un conjunto de señales eléctricas o de otros tipos como los producidos por el cerebro humano o una computadora, y dicha conciencia es percibida por el alma.  Es claro que si el alma se encuentra en el sistema orgánico de una hormiga percibirá cosas diferentes a si el alma hace parte de un sistema orgánico como un pez o un sistema inorgánico como un robot (en el futuro podrían existir robots orgánicos).  Por consiguiente, dependiendo del sistema el alma tendrá un intervalo de percepción de conciencia determinado, de la misma forma que la manzana adquiere un intervalo de velocidades de acuerdo a la configuración del sistema tierra-manzana
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“-Dime, ¿Cómo sé que soy un ser vivo?.
-Aprende a usar tu razón para comprender tu corazón.” Anónimo.

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