La metamorfosis de las abejas

marzo 26, 2011

1ra Parte

Cometas artificiales con vidas tan efímeras que de no haber sidos creados por el hombre serían un misterio para la ciencia, dejan ver sus huellas por unos instantes en los cielos de un pueblo que se resiste a apagarlo encendiendo fuegos eléctricos en el suelo y de no ser por el estruendo de la música folclórica en modernos reproductores de audio, fantasear con objetos siderales en esas brumosas noches, largas y gélidas, no hubiera sido posible.

Mientras la algarabía y la bebida convierten la magia en cómica brujería de la que solo se reirían los sobrios, la ingeniería y la ciencia se unen para reflejar la luz metafórica en un artificio opaco que sólo es visible en jeroglíficos algebraicos, los cuales sugieren que las complejas estructuras de la mente podrían simplificarse.
¡Si tan solo la economía fuese tan simple que permitiese con tan solo unos centavos financiar la experimentación tecnológica…!. No es una tarea demasiado compleja, en comparación a otras, para una civilización. El reto principal es superar ésa incapacidad inherente a nuestra naturaleza de demostrar a-priori el funcionamiento correcto de parásitos artificiales.

2da Parte

Han pasado ya varios siglos y de no ser por los modernos almacenadores de datos, la fórmula secreta del parásito cibernético se hubiera perdido. Bueno, la biblioteca de aquél viejo pueblo aún conserva el manuscrito original pero le han prestado tan poca importancia que parece más antiguo que los primeros manuscritos de la historia de la civilización humana.

Largos diálogos burocráticos y experimentos letales en mártires anónimos, conceden por fin el permiso a un selecto grupo de personajes para la construcción masiva de huevos artificiales que son inyectados mediante un líquido especial en individuos que se unen a una orgía como prostitutas lujuriosas deseosas de preñar sus cerebros vírgenes con aquella leche y polinizar sus flores por un enjambre de abejas que producen una deliciosa miel de inteligencia artificial. Todo esto sin esfuerzo alguno por parte del portador de aquél virus benigno. Fueron muy pocos, quizás por miedo a enfrentar lo desconocido o por seguir una tradición moral, quienes se rehúsaron al implante.

El paso del tiempo ha demostrado la eficacia del parásito y es ya un procedimiento seguro que tan solo un escaso número de individuos aún prefieren originar mariposas gigantes de un rústico bicho mediante el fantástico fenómeno de la metamorfosis.

3da Parte

El sol comienza a brillar sobre los húmedos pastos verdes de vastas extensiones baldías, y una suave brisa como remanente de aquellos vientos tempestuosos de horas previas, mueve las escasas hojas de un árbol debajo del cuál duerme entre pieles sintéticas, un veterano filósofo quién posee ya una gigantesca colmena.

Los árboles, las flores, los insectos, el sol, la naturaleza entera, conserva la pureza y ésa virginidad que despierta en él una extraña sensualidad morbosa de desear tomarla para intentar robarle a ella aquello que él ya ha perdido para siempre.

Una erupción orgásmica, una lava única e irrepetible, surgió de aquella aventura.
Mediante métodos pedagógicos debería ser posible rediseñar los jardines privados, imprimir los planos de arquitectura en cada pétalo y transmitir genéticamente dicha información a generaciones posteriores, las cuales deberían ser capaces de redescubrir sistemáticamente sin ayuda todo lo aprendido por sus padres y a partir de allí producir nuevo conocimiento, los cuales a su vez serán la base para nuevos conocimientos en generaciones posteriores.
Pero, ¿importa realmente la manera como aprendemos?. La respuesta está definitivamente en si deseamos proteger una dignidad, la cual es posiblemente absurda.

Irónicamente, ya no existen mariposas. La seguridad y la eficacia del implante ha seducido a todos, incluso a los mas tradicionalistas. Todos han evolucionado para producir un plaguicida que actúa como defensa natural de los huevos transgénicos e impide el desarrollo de las orugas que siempre nacerán de manera natural pero mueren como los cometas artificiales de los carnavales de antaño. Su teoría jamás podrá ser demostrada.

Una encrucijada del pensamiento. Conjeturas que podrían ser verdades. Sin el implante, el método podría haber funcionado en él. Pero sin él, probablemente jamás hubiera descubierto el método.

CONCLUSIÓN

Si en antaño conjeturábamos que eramos máquinas de carne, ahora está demostrado.
¿Importa ya que lo seamos?. Siempre lo fueron, siempre lo hemos sido, siempre lo seremos y siempre lo serán. Pero antes éran más autónomas. Ahora, definitivamente, somos marionetas.

Anónimo

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