Como la tortuga es a la liebre
Como la liebre es a la tortuga
así fluyen nuestros tiempos.
Pero al final de cada día,
todos somos igual de viejos.

El tiempo tiene tres caras,
dos de ellas cubiertas con máscaras.
Su tercer rostro, aquél que él deja desnudo,
sólo puede ser visto cuando él se mira al espejo.